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Distintos estudios recientes han demostrado que dormir menos de siete horas ininterrumpidas por noche aumenta el riesgo de padecer diabetes o controlar el nivel de glucosa en quienes ya padecen la enfermedad, según la Revista de Actualización Atención Médica.
También quienes presentan dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormidos tienen una probabilidad significativamente mayor de desarrollar diabetes.
¿Trasnochada?
En las últimas décadas la diabetes ha aumentado de forma alarmante en el mundo entero y este rápido incremento puede explicarse no sólo por una alteración genética, sino que es más probable que se deba al estilo de vida, la alimentación alta en calorías, los hábitos sedentarios y la falta de sueño.
Según encuestas recientes, en nuestra cultura los adultos duermen cada vez menos horas, además tienen trastornos del sueño y se despiertan con frecuencia en la noche. Esta reducción de sueño de nuestro tiempo es impuesta por nosotros mismos, ya que el ritmo de la sociedad actual y la lucha por oportunidades demandan más tiempo de trabajo y actividad, dejando menos horas para el sueño.
Sueño, metabolismo y hormonas
El sueño siempre se ha considerado un proceso restaurador, sin embargo últimamente diversos estudios han demostrado que también afecta al metabolismo y a los procesos hormonales. Las etapas más profundas del sueño son las más restauradoras y también las que más afectan a los niveles de glucosa.
Las personas con privación del sueño o sueño de mala calidad son más propensas a metabolizar anormalmente la glucosa y a elevar la concentración de hormonas, contribuyendo así a la diabetes.
Los ronquidos no son inofensivos
En el pasado, roncar era motivo de broma y se creía que sólo afectaba a quien no lograba descansar al lado. Pero el ronquido, tan frecuente en hombres y mujeres, puede transformarse en apnea obstructiva del sueño.
Este síndrome hace que se interrumpa la respiración y la circulación del oxígeno al cerebro, creando sensación de asfixia, microdespertares y sueño agitado. Esta disminución en la cantidad y calidad del sueño eleva al 84% el riesgo de sufrir diabetes.
Menos sueño, menos salud
Las personas privadas del sueño tienen:
Menor quema de calorías. La falta de sueño ocasiona cansancio durante el día, haciéndonos tener menos actividad, hacer menos ejercicio, reducir el gasto de calorías y por lo tanto favorecer el sobrepeso.
- Mayor apetito y obesidad. La falta de sueño eleva el nivel de hormonas del apetito, haciendo que la persona consuma más alimentos y tenga más tiempo libre para comer.
- Mayor envejecimiento. La falta de sueño acelera el envejecimiento de las células, de los órganos internos y de la piel.
- Mayor actividad del sistema nervioso. La falta de sueño provoca mayor actividad del sistema nervioso, ocasionando resistencia a la insulina y aumento del nivel de glucosa en la sangre.
- Bajo estado de ánimo. La falta de sueño ocasiona somnolencia de día, bajo rendimiento intelectual, fallas de memoria, depresión, irritabilidad, pérdida de la libido.
- Enfermedades cardiovasculares. La falta de sueño nos acerca más a padecer hipertensión arterial o arritmias cardiacas malignas.
Cómo dormir mejor
Duerme ocho horas ininterrumpidas por noche gracias a estos consejos básicos de la higiene del sueño:
- Levántate temprano para acostumbrar a tu cuerpo a tener sueño más pronto por la noche.
- Después de las 4pm no consumas cafeína (café, té, chocolate, refrescos con gas, bebidas energizantes).
- Haz ejercicio y cena ligero a más tardar tres horas antes de acostarte.
- Establece un horario fijo para meterte en la cama y en ese momento finaliza tus actividades, cierra puerta y persiana, y apaga todo (luces, música, tv, computadora, celular).
- Ya en la cama no te distraigas con nada, sólo cúbrete bien, cierra los ojos, respira profundamente y relájate.