Si tienes diabetes ya habrás escuchado infinidad de veces la
palabra “carbohidratos”. Controlar el consumo de este grupo de
alimentos es indispensable para mantener los niveles de la glucosa (el
azúcar) en tu sangre dentro de los rangos considerados normales y
saludables. Por eso, el contar los carbohidratos se ha vuelto una
estrategia muy útil para quienes tienen diabetes. Si es tu caso, estoy
segura de que te va a interesar aprender esta nueva forma de contar.
Sigue leyendo y descubre cómo.
El tener diabetes significa, aunque se deba a una enfermedad,
aprender a comer mejor. Una vez que te diagnostican con esta condición,
tienes que estar muy consciente de lo que comes, cuándo lo comes y
cuánto comes. Antes, tal vez, ni siquiera pensabas en los
carbohidratos, las proteínas, o la fibra, de la manera en que lo haces
ahora. Y aunque sientas que la diabetes ha hecho de tu hora de comer un
asunto menos espontáneo, también debes sentirte feliz de aprender algo
que todo el mundo debería saber: cuántos carbohidratos son ideales para
mantener los niveles de la glucosa en su lugar.
Además de otros métodos, como el sistema de intercambio de
alimentos, contar carbohidratos es una forma efectiva de planificar tus
comidas para controlar tu diabetes. ¿Por qué es importante saber la
cantidad de carbohidratos que consumes en cada comida? Porque los
alimentos que contienen carbohidratos elevan tus niveles de la glucosa
en tu sangre. Esto sucede porque los
carbohidratos son los compuestos que más rápidamente alteran la glucosa
en la sangre, pues al asimilarse (cuando se digieren) se convierten en
azúcar simple. Así hacen las veces de ‘gasolina’ o energía para que el
organismo funcione.
Además de los carbohidratos, es importante que equilibres tu comida
con proteínas y grasa para mantener a la diabetes bajo control. Pero
como el asunto que nos concierne ahora es el de los carbohidratos, aquí
te recuerdo cuáles son algunos de los alimentos que los contienen:
- Pan, cereal, arroz, galletas saladas
- Frutas y jugos (zumos)
- Leche y yogurt
- Fríjoles (habichuelas o porotos)
- Productos de soya o soja
- Vegetales a base de almidones como papa y maíz
- Galletas de dulce, caramelos, pasteles (tortas), sodas, papas y botanas (snacks) de paquete
- Cerveza, vino y algunas bebidas alcohólicas mezcladas (cocteles)
Fuente: www.vidaysalud.com




